Hoy, como cada día tengo unas ganas, unas terribles ganas de marcharme. No a cualquier lado, no me gusta ir sola y sin rumbo. Tengo unas terribles ganas de marcharme a un lugar donde nada pueda ir mal, donde todo lo que realmente desees se te conceda sin ningún tipo de pega. También me gustaría marcharme a un lugar donde no tuviese esas permanentes ganas de llorar y que no se me borrase la sonrisa. Ser tan feliz que no me tuviese que preocupar qué día es mañana o que día fue ayer, que no importe ni la hora en que tenga que irme. Dónde nadie me dijese lo que hacer y dónde los ojalas se quedaran en el olvido junto con mis malas decisiones y mi falta de valor.
En realidad yo se muy bien dónde está ese sitio, suena muy atractiva la idea de poder alcanzarlo. Bueno, pues yo lo alcanzaré, es algo que supongo tengo demasiado claro. No se ni cuando, ni cómo, si sé con quién: contigo. Mi lugar está donde tu estés.
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y entre mis brazos que nunca te van a soltar, allí ya nada sale mal.
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