lunes, 14 de noviembre de 2011

#3.

Y no pasa nada.
 Nada de nada. El tiempo pasa despacio.
 No surge nada por lo que merezca la pena sonreír.
 Lentamente pasan los días. Cada día esta separado de una eternidad, una eternidad que no esta dispuesta a dejarme vivir un momento que recordar. 
Sentirme como una extraña no ayuda para nada a estos días raros en los que el tic tac del reloj es lo único que puedo recordar de la tarde.
 Pasar horas mirando un cielo gris esperando a que llueva para tener así algo con lo que entretenerme. 
Sentir el peso del tiempo pasar en mis ligeros parpados que se cierran para terminar un día y comenzar otro.
Y vuelta a la rutina.
Y no pasa nada.
Nada de nada. El tiempo pasa despacio.
Estoy empezando creer que este asqueroso mes es un resumen de un asqueroso día y que se repite en mi pensamiento como una sensación de déjà vu.
Y esa sensación parece de nunca terminar.
Apagar y encender la luz e iluminar la sala en la que alguna un día sonreí. En la que tuve ilusiones. En la que el tiempo pasaba deslizándose como si arena en una mano se tratara.
Encerrarme en una burbuja de melodías. Olvidarme por un instante de todo y aislarme de la realidad. Dejar de pensar en todo, menos en ti.

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